“La salud no es una finalidad, sino un medio para lograr el goce de una vida total e integrada” Esta cita de Hernán San Martín nos debe hacer pensar que en una sociedad desarrollada como la española, tan importante como conseguir la curación frente a la enfermedad es evitarla y promocionar la salud. Por ello, desde hace años la labor del personal sanitario, trasciende de las propias consultas médicas.

Cada vez son más las campañas generales encaminadas a conseguir una población más formada en temas de salud. Con esa educación se conseguirá que el ciudadano vele no sólo por conseguir que la medicina les cure, sino que además intentará adquirir hábitos de vida que les lleve a prevenir situaciones dañinas para su salud.

Con una población tan longeva como la que tenemos en estos tiempos, es necesario que la calidad de vida con la que se llega a las etapas doradas sea lo más óptima posible. Esto se conseguirá con la adquisición de actitudes positivas y de comportamientos saludables que se materialicen en hábitos permanentes. El leer la composición de los alimentos, la inclusión de macrobióticos en las dietas, elegir qué tipo de nutrientes incorporamos a nuestro organismo según momento del día o actividad a realizar, el hacer ejercicio casi a diario, el uso de dietas equilibradas…se ha convertido en algo habitual para nuestra sociedad.

El médico, el enfermero, el fisioterapeuta, el podólogo, el odontólogo, el farmacéutico, personal sanitario en general, intentan que estos valores se incorporen a nuestro modo de vida. A ellos debemos acudir para que además de curarnos ante la enfermedad, consigamos bajo sus directrices un modo de vida más óptimo.